Cartas a la columna: Crítica irrespetuosa

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Cartas

 

El Tribunal Penal de Pavas condenó a una persona por el asesinato de una turista venezolana. Hecho lamentable y doloroso que menoscaba nuestra hospitalidad y buenas costumbres.
En el proceso de investigación, emergió la figura paterna de Carla Stefaniak, Carlos Caicedo. Gozó de un extraño protagonismo exigiendo la pronta solución del caso.
En el juicio, Caicedo fue un elemento fundamental en la sala de debates. Siempre ocupó un espacio en la mesa, junto al equipo de abogados que lo representaban, incluso intercambiaba criterios con ellos y se le permitió encarar al acusado.
Los medios de información estuvieron muy pendientes de su activa presencia. Con la declaratoria de la sentencia, llegó el enojo y los exabruptos de Caicedo. Cuestionó la clasificación del delito y la pena impuesta al acusado. Según él, para los jueces, la vida de su hija “no vale nada”. Esta y otras consideraciones fueron dadas a los medios.
Es preocupante que un extranjero cuestione tan fuertemente nuestra institucionalidad. También la emprendió contra el Organismo de Investigación Judicial y el Ministerio Público por su actuar en el proceso.
Halley Castro Ramírez, barrio México